La aceituna esconde gasolina

De ahí que España se posicione como referente mundial de la aceituna. Sin embargo, una vez se obtiene el aceite, aparece el indeseable orujillo, el deshecho que queda después de prensar la oliva. No es únicamente el huito, sino que también contiene parte de su pulpa. Se convierte en un residuo difícil de eliminar. ¿Qué hacer con él? Como explican los jornaleros de la zona, los caudales de los ríos se convirtieron en su vertedero, contaminando así sus aguas. Por ello, desde hace unos años los ingenieros trabajan para encontrar salida a estos desperdicios.

En 2003, se presentaron las primeras calderas que sustituían el gasóleo por orujillo. De esta forma, se ahorraban unos 32 céntimos y obtenían energía de un deshecho. La constructora Sacyr, muy implicada con el I+D+i, ha desarrollado una planta en el «suroeste del país donde se procesa el deshecho», como explicó su consejero delegado, Manuel Manrique durante la presentación de los Premios Hacemos lo Imposible. La energía eléctrica es otra salida que tiene y Jaén se ha convertido en la localidad que mejor ha acogido las plantas de biomasa que se han instalado.

Sin embargo, hasta hoy nadie se había planteado obtener diésel y gasolina de su gasificación. Con una inversión de 14 millones de euros, la Familia Torres ha sido la pionera. Tanto es así que la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, inauguró hace unos días el nuevo centro Kurata en Cañete de las Torres (Córdoba). Es un sistema que transforma el residuo de la aceituna en carburantes, no en biocarburantes. «La clave es el catalizador que hemos importado de Japón, que calienta y gasifica la materia prima para seleccionar el carbono y el hidrógeno y combinarlos de tal forma que se obtenga carburantes», explica Julio Torres, su principal impulsor. Del orujillo, que previamente ha pasado por una planta de secado, se utiliza prácticamente todo. Tan sólo queda un cinco por ciento de carbón que sirve de abono o que «si se activa con hidrógeno, podría generar más carburante».

La localidad se ha convertido en la primera en contar con una central de biomasa de segunda generación, ya que crea energía a partir de deshechos y no de materia prima. «Tenemos preparadas dos plantas más. La de Cuenca transformará plásticos y la de Almería utilizará residuos vegetales», aseguró Juan Torres, el dueño de la planta en la que transformarán 30.000 toneladas de orujillo en 10.000 de carburantes: «Podremos llenar el depósito anual de 15.000 coches», concluyó.

Competencia de las petroleras
La familia Torres acaba de poner a funcionar la central Kurata, con la que quieren crear «diésel y gasolina para competir directamente con los combustibles fósiles; es decir, con las grandes petroleras», explicó Julio Torres.

Fuente: La Razón

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