XXX CAMPEONATO DE VADILLO CASTRIL – MEMORIAL MIGUEL ANGEL HORTELANO

Los bolos serRanos (o bolo andaluz) están de fiesta. El decano de los torneos de feria del sur del Parque Natural cumple treinta años. Y lo hace a lo grande, batiendo cuatro record del torneo.

En los archiconocidos bolos americanos (bowling) los mejores jugadores persiguen durante toda su carrera deportiva hacer el “perfect game”, la partida perfecta, es decir conseguir hacer pleno (strike) con las doce bolas que se lanzan en una partida. Solo algunos privilegiados lo consiguen alguna vez en competición. En el bolo andaluz el “strike” equivale al “tope”, que se consigue cuando el bolero logra sobrepasar, con el mingo, la última raya marcada en el campo. No hace mucho tiempo, cuando los bolos en la sierra eran la atracción de las tabernas y un juego de apuestas, a esa raya se le llamaba “de partido” y al que la rebasaba se le otorgaba el triunfo de la partida de forma automática. Como no dejaba de ser una triquiñuela de los taberneros para aligerar el tiempo de los enfrentamientos, con el objetivo de que se hiciesen más apuestas, esa regla se suprimió en cuanto se empezaron a organizar competiciones deportivas ahora hace treinta años, precisamente en esta pedanía de Cazorla. Desde entonces se han registrado sobre unas 1.500 participaciones en este campeonato y nunca se habiá realizado una tirada perfecta. Sin embargo, Sendi de la Fuente, el jugador de Burunchel que milita en el club de Cazorla, conseguía este domingo un “perfect game” a la serrana consiguiendo diez topes consecutivos, marcando una carga de 1.600 bolos, 20 más que la mejor marca del torneo hasta ayer, obtenida en dos ocasiones anteriores.

Otro jugador del Cazorla Naturalmanía, el infantil Dani Moreno, campeón de España en su categoría, obtenía dos marcas a destacar. Por un lado conseguía la mejor tirada infantil del torneo, 770 bolos en cinco bolas, y por otro, con una tirada total de 1.440 bolos, lograba clasificarse entre los seis primeros de todos los participantes, hecho que ningún jugador menor de 14 años había conseguido jamás.

El record más entrañable del torneo la ponía D. Gonzalo Ojeda Sánchez, jugador local nombrado este año Maestro Bolero de Andalucía, que había obtenido la segunda plaza con el equipo del Vadillo Castril en la primera edición del campeonato en el año 1980, se convertía en el jugador de mayor edad en participar en un torneo de bolos serranos de forma no testimonial (consiguió puntuar en las cinco bolas que lanzó). D. Gonzalo ha participado en una de las modalidades con más requerimientos físicos que se conocen con la friolera de 87 años, 9 meses y 24 días. ¡Ahí es nada!

Manuel Galdón, del club Alcoray de Chilluévar, y Tamara Aguirre, del Cazorla Naturalmanía, se imponían en las categorías de veteranos y féminas respectivamente. Casi setenta jugadores y jugadoras participaron en este evento, dedicado desde el año pasado a Miguel Hortelano, el querido alcalde pedáneo de este bello encuadre de la Sierra de Cazorla, que nos dejó de forma inesperada tras más de veinte años al frente de la pedanía. Antes del inicio de la competición, se guardó un minuto de silencio en su memoria.

Pie de Foto: D. Gonzalo Ojeda, al fondo apoyado en un árbol, observa la tirada de Juan García Ojeda, uno de sus tres nietos que participaron en la trigésima edición del concurso del Vadillo Castril.

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